Se necesita un transformador (trafo) cuando una lámpara no puede conectarse directamente a la red eléctrica (220–240V).
En la mayoría de los casos, se trata de lámparas que funcionan a 12 voltios. Para que estas lámparas funcionen, el transformador convierte el voltaje de la red de 220–240V a 12V.
Esto se aplica tanto a la iluminación convencional como a la iluminación LED.