La iluminación con sensor es una solución ideal para grandes edificios donde no es necesario que la luz esté encendida todo el tiempo en todas partes. Los sensores responden a calor, movimiento o ausencia de luz y encienden automáticamente la luz cuando se detecta uno de estos factores.
A continuación, un resumen de los diferentes tipos de sensores que se pueden usar tanto en interiores como en exteriores:
Alta frecuencia
Detecta movimientos, incluso muy pequeños.
Muy adecuado para oficinas, escuelas y como iluminación de seguridad, ya que el sensor no necesita “ver” directamente lo que detecta.
Sensor crepuscular
Detecta la cantidad de luz natural y ajusta la iluminación en consecuencia.
Enciende la luz al anochecer y la apaga al amanecer o durante el día cuando hay suficiente luz natural.
Sensor de movimiento
Detecta movimientos y, a diferencia del sensor de alta frecuencia, debe colocarse a la vista, ya que necesita “ver” los movimientos para detectarlos.
Infrarrojo pasivo (PIR)
Detecta diferencias de calor y movimientos de personas o animales que emiten calor.
La iluminación con sensor ayuda a ahorrar energía, aumenta la comodidad y puede mejorar la seguridad dentro y alrededor de los edificios.